Los malnacidos

Desde hace años me pregunto a quién ampara la Justicia española. Esa ramera que se acuesta con unos y con otros según le venga en gana. Esa fulana que, a veces se viste de rojo y otras veces se viste de azul, según quién le baile más el agua estancada en esa fosa séptica en la que habita. Esa meretriz que en su mano izquierda sostiene una balanza y en su diestra agarra una espada. Esa furcia que, gracias a unos malnacidos, ha legalizado en España a un partido político que está formado por terroristas y simpatizantes de asesinos.

El Tribunal Constitucional ha decidido que los asesinos pueden formar un partido político

Seis de los once miembros del Tribunal Constitucional han aprobado que Sortu —es decir, la banda terrorista ETA— sea un partido político legal. Dos mujeres y cuatro hombres cuyos nombres son públicos. Dos mujeres y cuatro hombres a los que les parece correcto que los terroristas formen parte de la Administración. Dos mujeres y cuatro hombres a los que no les importa un comino el sufrimiento de padres, madres, hijos o nietos de personas que fueron asesinadas por una apetencia irracional basada en el éxtasis fascista de Sabino Arana.

Los terroristas y sus simpatizantes estaban tristes porque se había vulnerado su derecho de asociación en la vertiente de libertad de creación de partidos políticos. Eso dice su demanda. Un derecho de asociación que según los seis malnacidos del Tribunal Constitucional es más importante que el derecho a la vida —de los asesinados—, que el derecho al honor y a la dignidad —de los familiares—, y que el sentido común de la gente de bien.

El Tribunal Constitucional decide que hay que ser justos conforme a la Justicia prostituida española. Los terroristas y sus simpatizantes aplauden y se ríen de los españoles decentes. Se felicitan por la decisión de este órgano judicial. Son los mismos que no reconocen la autoridad del Tribunal Supremo y que rechazan lo que resuelve la Audiencia Nacional mientras, como chimpancés del zoo, dan patadas al cristal de la sala de acusados.

Correrán riadas de champán —o de cava catalán según los gustos— hoy en muchas casas. Las mismas casas en las que se brindaba cada vez que se asesinaba a un político, a un policía, a un guardia civil, a un taxista, a un estudiante, a un profesor de universidad, a un funcionario, a un militar, a conductor de autobús, a un electricista, a un agente de seguros, a un taxista, a un panadero, a una niña… a personas que amaban vivir en una libertad que detestan los miembros y simpatizantes de Sortu, de Amaiur, de Bildu, de Batasuna, de ETA.

Malnacidos los terroristas. Malnacidos los seis magistrados del Tribunal Constitucional.

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2 comentarios en “Los malnacidos

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