Hacen falta más periodistas como Bethany McLean

Bethany McLean. Fuente: vanityfear.com

El caso Enron fue uno de los mayores escándalos de la historia de Estados Unidos. Al analizarlo podemos ver que los medios de comunicación están sometidos al poder de las empresas. Enron tenía una doble cara, y la que mostraba era la de las buenas obras sociales. Además de eso, la inversión en publicidad motivaba a publicaciones como la revista Fortune no solamente a anunciar en sus páginas a la empresa energética, sino a mostrar favorables sus resultados y a callar cualquier tipo de error o malas prácticas de la compañía eléctrica de Houston.

Cuando la periodista de Fortune, Bethany McLean, destapó el caso, el gabinete de prensa del gigante energético comenzó una campaña de descalificaciones hacia ella. Unas declaraciones en las que Enron llegó a acusar a McLean de falta de ética. Sin duda, una paradoja.

No es novedad afirmar que, hoy por hoy en España, la mayoría de los medios de comunicación dependen de la publicidad, de los anunciantes. En España son conocidos casos como el de El Corte Inglés, Iberdrola, Santander o Telefónica. Pocas veces –por no decir nunca– veremos a una televisión, periódico o radio hablar mal de la que es la primera, o una de sus primeras, fuentes de ingresos. Un claro ejemplo son los grandes almacenes presididos por Isidoro Álvarez, los cuáles fueron objeto de un reportaje en Televisión Española tras la supresión de publicidad en la cadena pública. Parece que la ausencia de anuncios ha provocado que TVE sea un poco más libre. Pero eso solamente se puede llevar a cabo si el medio no es dependiente en ese aspecto.

Lo que hizo la periodista Bethany McLean en el caso Enron es lo que deberían realizar todos los que ejercen este oficio. Es decir, controlar al poder y no halagarle cada vez que pueden a cambio de unas cuantas subvenciones, regalos o inversiones. Bien es cierto que los propios medios de comunicación son empresas y que para un periodista es bastante complicado y arriesgado destapar un fraude como éste por el miedo a ser presionado o acosado posteriormente.

Los gabinetes de comunicación, como es evidente, son instrumentos de las empresas. Su objetivo, con razón o sin ella, es ensalzar las virtudes y tapar los errores de la compañía. Es lamentable que en las redacciones se escriban noticias basadas en el teletipo que acaba de llegar de agencia o de un gabinete de comunicación. Lamentable en el sentido de que el periodista, por lo general, se limita a leer, copiar, cambiar algunas palabras y pegar lo que le acaba de llegar a la bandeja de entrada de su correo electrónico. La mayoría de las veces sin contrastar y con el deseo de terminar pronto su página e irse a casa. Los teletipos de agencia o gabinete de prensa de instituciones o empresas deben ser una fuente más al redactar una información y nunca la noticia en sí misma. Si es así, entonces ¿qué labor ejerce el periodista?

Exculpo a aquellos periodistas que en redacciones locales o regionales tienen que rellenar seis páginas en cuatro horas. Ahí en muchas ocasiones está justificado el copiar y pegar notas de agencia. No queda otra solución debido a que el periódico local o regional, por lo general, no contratará a nuevos periodistas que redacten y publiquen una información más elaborada.

El periodismo se encuentra en un círculo vicioso en el que los beneficios empresariales, la rápida actualización y el vender más que el otro, es lo que prima. Ya son pocos los periodistas que se pateen una ciudad de una punta a otra en busca de la noticia. Todo se redacta a partir de lo que cuentan otros o lo que se lee en internet.

A ello se suman otras cuestiones como, por ejemplo, la promoción de productos del propio grupo de comunicación, o de empresas afines, en los diferentes medios de comunicación. Véase el caso de los libros de la editorial Planeta en el diario La Razón, Antena 3 u Onda Cero; o las publicaciones de Aguilar en El País.

Con el caso Enron, el periodismo se mostró como debería ser en realidad. Una profesión que obvie las presiones del poder. Quizá una utopía, en ocasiones, posible. Hacen falta más periodistas como Bethany McLean.

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Un comentario en “Hacen falta más periodistas como Bethany McLean

  1. Que taL! SOY MARCO BRIONES Y ME GUSTARIA SABER DE QUE MANERA CONTACTAR A BETHANY MCLEAN CONOSCO UN CASO MUY INTERSANTE DE UNA EMPRESA MILLONARIA QUE ESTA EVADIENDO SUS RESPONSABILIDADES ANTE LA BOLSA DE VALORES, GRACIAS DE ANTEMANO POR SU APOYO

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