Atacar y bombardear. ¿Qué diferencia hay entre Irak y Libia?

La ONU, ese nido de víboras que vela por sus propios intereses

Estudiaba yo esa carrera a la que llaman “Económicas” cuando comenzó la Guerra de Irak. Era 2003. Por entonces, hasta periódicos gratuitos como el 20Minutos traían en su contraportada y en negro sobre blanco las palabras “Guerra No”, bien grande para que sirviera de pancarta en cualquier manifestación improvisada. Como digo, era 2003. Gobernaba Aznar, el asesino y el fascista que dice más de uno, más de dos y más de tres. Yo no lo digo.

Recuerdo con perplejidad como la profesora de la asignatura denominada ‘Macroeconomía’ llegó al aula y dijo con cara de plañidera: “no vamos a dar clase porque estoy en contra de la Guerra de Irak”. Algunos docentes más secundaron tal actitud, así como un número de alumnos que se encerraron en la facultad para así solidarizarse con no sé quién. Sin duda les salió bien la jugada. Nunca está de más encerrarse en un edificio público a beber cerveza y tumbarse en sacos de dormir junto a tus compañeros de pupitre. Algo más para contar a sus hijos, si es que los tienen algún día.

Esto ocurrió hace ocho años. Ahora los que dirigen el tinglado han cambiado Irak y Saddam por Libia y Gadafi. Los amigos de la democracia dicen que no es la misma situación y se escudan en que ahora ha autorizado la intervención militar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Ese nido de víboras que vela por sus propios intereses. Si la ONU dice que sí, está bien bombardear. Si la ONU se calla como una mesalina porque no le interesa involucrarse a causa de que no tiene intereses políticos o de otro tipo, está mal soltar misiles.

Y Bush, Blair y Aznar son unos terroristas, fascistas, asesinos, criminales, homicidas, matadores, parricidas, fratricidas, magnicidas, regicidas y demás sinónimos facilitados por el diccionario de turno. Ahora lanzar bombas mola mazo y gritar un “sí a la guerra” interior es bueno y justificado. Estamos bajo la legalidad que otorga la ONU, ahora me lo explico todo. Hagamos reverencias a la ONU e incluyámosla –si es que no está ya– como tema de cabecera de ese arte de embaucar llamado Educación para la Ciudadanía.

Pero no nos equivoquemos. El durmiente en jaima Gadafi es un dictador y Saddam era otra cosa. El que los compare será tachado de fascista retrógrado, como poco. Seguramente Hussein se dedicaba a vender cabras y cabrones en el bosque estepario de los Montes Zagros mientras los kurdos tenían la afición de auto-gasearse. Vaya tradiciones que tienen los kurdos…casi parecidas a las corridas de toros en España, ese gran país.

Portadas de ‘El País’. A la izquierda la del 20 de marzo de 2003. A la derecha la del 20 de marzo de 2011
Portadas de ‘ABC’. A la izquierda la del 20 de marzo de 2003. A la derecha la del 20 de marzo de 2011

Estas portadas son del mismo día pero difieren 8 años. Son ambas de 20 de marzo. Estoy seguro que muchas de las personas que se les llena la boca con palabras como “democracia” o “legalidad” piensan que el Consejo de Seguridad de la ONU debe ser un ente superior, por encima del bien y del mal y demás pamplinas. Basta con entrar en la odiada y amada Wikipedia y leer sobre el Consejo. Este ponedero de culebras que está dentro de ese nido de víboras que es la Organización de Naciones Unidas tiene cinco miembros permanentes. Y no, no son ni Gandhi, ni la Madre Teresa de Calcuta, ni Vicente Ferrer, ni Luther King –en paz descansen todos ellos. Los miembros permanentes son cinco países: Rusia, Francia, Estados Unidos, China y Reino Unido. Como diría aquél: “Casi ná”.

Si a estas cinco naciones les interesa, generarán sudor, lágrimas, sangre y guerra. Si por el contrario no es un lugar interesante para tener bajo órbita, vetarán cualquier idea genial del vecino y asunto concluido.

¿Por qué ahora sí está bien y en 2003 no? ¿Qué cambia? ¿Ahora en vez de misiles lanzan flores? En 2003 atacaban y en 2011 bombardean. ¿Qué diferencia hay entre Irak y Libia?

5 comentarios en “Atacar y bombardear. ¿Qué diferencia hay entre Irak y Libia?

  1. Lo que no cambia es la hipocresía de este mundo (¿ONU?). Hace no mucho Gadafi se paseaba al salir de su jaima junto al rey de España, y tras volver a su Libia, aquí nos alegrábamos porque “nuestras empresas” habían conseguido contratos. Ahora mandamos fragatas, cazas y otros… después de todo Francia lo hace. También lo que hizo, además de otros países del viejo continente, fue vender armamento al malo de Gadafi, que entonces no debía ser tan malo, como tampoco debía serlo cuando caminaba junto al rey. La resolución de naciones unidas en la que se enmarcaba la actuación de España en Irak también debe ser diferente a la de ahora.
    Lo mejor: el espectáculo al que hemos asistido sin necesidad de palomitas, que han protagonizado “nuestros países” bailando al son la marcha de los enfrentamientos, ahora parece que sí, ahora parece que no. Al final ha sido sí. Y a todos nos parece bien. También a los profesores de universidad cuyos despachos están empapelados de frases “progres”. Después de todo los ciudadanos del pueblo libio han sabido llamar la atención mejor que los kurdos.

  2. Totalmente de acuerdo contigo, Pablo. Muy acertado tu post. La de Libia no es guerra porque está respaldada por la ONU. ¡Cuánta hipocresía! En Libia las bombas van acompañadas de flores de esperanza… para ayudar a los rebeldes cirenaicos que no se han caracterizado precisamente por ser los mayores defensores de los derechos humano. No, ésta no es la misma guerra que la de Irak en el 2003 (en la que por cierto estuve). Por cierto que los militares españoles que fueron a aquella misión SÍ lo hicieron bajo Resolución ONU una vez que cayó Bagdad. Ahora no hay guerra. Los aviones lanzan flores y todo es maravilloso. ¿En qué país vivimos? (Sólo hay algo en lo que no estoy de acuerdo contigo: ¡¡¡no cites a la wiki como fuente, por Dios!!!). Un abrazo y enhorabuena de nuevo por tu post.

  3. Querido Pablo:

    Antes de nada, diré que entiendo alguno de los argumentos. La crítica constante es la mejor defensa contra la idiotez. Pero también hay que criticarse el ombligo. Gracias por el texto porque me ha cabreado tanto que escribiré una réplica.

    Saludos

  4. Pingback: Mali y el quinteto « El Blog de Pablo H. Breijo

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