Que no, que no, que no me representan

Movimiento 15-M: que se larguen a su casa

Hace un mes del 15-M. Se celebraron en España elecciones municipales y autonómicas y días antes los llamados indignados plantaron sus chiringuitos y tiendas en la Puerta del Sol de Madrid.

Ya no había bombardeos en Libia, lo de Strauss Kahn había sido un mal sueño, ni terremoto de Lorca, ni campeones de Liga. Todos los objetivos se enfocaron hacia ¿mil, diez mil, medio millón, tres millones? de personas que se manifestaban en contra del sistema económico, por la petición de más derechos y contra una dictadura de Partido Popular y Partido Socialista.

Hasta ahí, comprensible. Cualquiera se puede manifestar y opinar sobre lo que le parezca. Se puede estar contra la Ley y no querer acatarla. Para ello existen diferentes procedimientos legales que se pueden presentar donde corresponda e intentar cambiar la legislación que no nos gusta.

Los indignados pueden ser cinco millones, o diez, pero en España hay más de cuarenta millones de personas que no comparten todas sus consignas. Yo comparto algunas. Lo que es intolerable es que porque a los ocupantes de la Puerta del Sol les apetezca, decenas de comerciantes tengan que perder dinero.

En cuanto a lo de Cataluña y su policía autonómica pegando porrazos a los asentados habría que explicar que los ciudadanos concedemos el monopolio del uso de la fuerza a los cuerpos de seguridad. Es por ello que si se altera el orden público, la policía debe intervenir. ¿En la Plaza de Cataluña de Barcelona se alteró el orden público? No estuve allí. Pero si la policía golpeó cuando podría haber arreglado la cuestión mediante el diálogo, me parece mal.

El pasado fin de semana en muchos ayuntamientos de nuestro país hubo aglomeraciones que increpaban a alcaldes y concejales. Lamento que estos simpatizantes del movimiento 15-M que se las dan de pacifistas, no rechacen de pleno el uso de la violencia. Porque violencia no es solamente apalear con una vara de hierro a una persona, también existe la violencia verbal. Algo que se pudo ver en las conexiones en directo de algunos medios de comunicación como Intereconomía Televisión. Y digo “algunos medios” porque a las reporteras de La Sexta no les gritaba nadie en sus conexiones. ¿Por qué?

Quizá hace un mes, a lo mejor. Pero hoy no. Que no, que no, que no me representan. Que se larguen a su casa.

2 comentarios en “Que no, que no, que no me representan

  1. Pingback: “La policía con Franco no moría” « El Blog de Pablo H. Breijo

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