La Iglesia católica no debe subestimar la comunicación en internet

Iglesia católica en internet

Los católicos deben hablar de Dios también en la Red

Hace días escuché a un sacerdote decir que un joven católico no tiene porqué hablar de Jesucristo en internet, que lo importante es que lo haga en persona, cara a cara. Sin duda tiene razón. Tiene una razón que se podía dar hace años. Hoy no existe “una vida virtual” paralela a la vida real, desde hace un tiempo se han fusionado en la vida real.

Jóvenes y no tan jóvenes pasan horas y horas mirando la pantalla de su ordenador y de su smartphone. Interactúan, se relacionan, conversan e intercambian opiniones a través de las redes sociales, los blogs o aplicaciones como WhatsApp. Y muchas veces esta relación a través de conexiones inalámbricas pueden alcanzar mayor profundidad que una relación cara a cara.

Pongamos el caso de un joven católico que no se atreve a dar testimonio de su fe entre sus compañeros de universidad. ¿Cuál es el paso más sencillo para hacerlo? Poniendo una frase del Evangelio en su Facebook. Al instante comenzarán a llegar mensajes a favor y en contra, muchos de ellos de sus amigos universitarios. Se abrirá una conversación sobre Dios que quizá hubiese sido imposible que se diese primeramente en las aulas. A buen seguro, al día siguiente algún compañero que haya debatido con el joven católico en su muro de la red social continuará la conversación mientras toma algo con él en la cafetería de la facultad.

Esto es extensible a toda aquella persona que forma parte de la Iglesia. Incluso se puede llevar a las parroquias ahora que se acerca la Navidad. Tras las cenas familiares irán a la iglesia muchas personas que no volverán hasta el año que viene. Van a la misa de gallo o de Reyes porque van hermanos, primos, sobrinos, abuelos, etc. ¿Por qué no facilitar la oportunidad de conocer a Cristo o rencontrarse con Él?

Si la parroquia tiene identidad digital, puede aprovechar para añadir en la hoja de cantos de la misa la dirección de su sitio web, de su página en la red social Faceboook o su perfil en la plataforma de microblogging Twitter. Si por el contrario no tiene presencia en internet es buen momento para empezar.

Benedicto XVI ha hablado varias veces de la importancia de anunciar la Palabra de Dios en el continente digital. La Iglesia católica no debe subestimar la comunicación a través de internet. Solamente debemos salir a la calle y ver cuánta gente en cafeterías, universidades, oficinas, transporte público, parques o centro comerciales mira la pantalla de su teléfono móvil. ¿Leen sms?, ¿buscan una fecha en el calendario?, ¿editan los nombres de sus listas de contacto? No, están en la Red.

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Un comentario en “La Iglesia católica no debe subestimar la comunicación en internet

  1. Yo llevo varios años escuchando este mismo tipo de escusas y creo que hay una razón oculta en ello. Una razón que no se dice, pero que según pasan los años voy viendo más clara: miedo. Pero ¿Miedo a qué? Miedo a que se observe lo que se hace en la parroquia y cómo se hace. Estar en internet es tener una especie de ventana abierta para que todos vean lo que hay en el interior. Si es posible mirar dentro, se pueden encontrar razones para compartar, criticar o señalar. A muchos párrocos esto le da pavor del bueno.

    Saludos 🙂

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