¿Debes un beso a alguien?

Beso

No subestimes a nadie. ¿Debes un beso a alguien? ¿Y un poco de Amor?

Creo que para un periodista es fundamental escribir. Una vez tuve ocasión de estar reunido con estudiantes de periodismo. Hablando con ellos les pregunté, en general, si alguno tenía y escribía un blog. Tras hacer la pregunta comencé a hablarles de la importancia de tener un espacio en internet donde poder redactar y así practicar el oficio periodístico. Una de las estudiantes me preguntó ¿vale haber escrito un libro?

Desde entonces -antes de aventurarme en jardines llenos de novelistas- cuando hablo con algún estudiante de “eso a lo que llaman carrera” no solamente le pregunto si tiene un blog, ahora también suelo pedir título y año de edición de su novela. No vaya a ser…

La cuestión es que la estudiante de periodismo y sin embargo escritora de novelas -previo pago como es debido- me envío el libro por correo postal el pasado mes de agosto. Lo leí, pero entre unas cuestiones y otras no he tenido tiempo de opinar sobre él hasta ahora. Bien es cierto que se me han olvidado algunos detalles de aquella lectura pero recuerdo que fue rápida.

“Me debes un beso”, historia escrita por la burgalesa Lucía Martínez Alcalde, cayó en mis manos con su portada cursi que aventuraba un tedioso pasar de páginas. Volví a recordar aquellas lecturas que te pedían leer a final de curso para que no te aburrieses en verano. Esos títulos que nadie quería abrir debido al continente pero que luego tenían su aquel en el contenido.

Esto sucedió con la primera novela publicada -creo que ha escrito seis- de la chica que convirtió un pañuelo en un arma de marketing. Como cuando terminé de leer sabría que iba a redactar estas líneas en algún momento de mi vida, dejé marcadas dos páginas con cuartillas de papel.

Sin querer desvelar la trama de la novela, destacaré una sola escena para que quien tenga un verano interminable a la vista pueda leerse el libro sin que yo le quite las ganas de hacerlo. ¡Ánimo valientes! Aunque me gustó mucho el personaje de la pequeña Belén, paradójicamente, no corresponderé en estas líneas al afecto que me suscitó entre páginas.

Sobre todos los pasajes, capítulos, momentos y conversaciones quiero hablar sobre la figura de “una mujer de pelo largo y desgreñado, de extrema delgadez y ropa andrajosa” -así la vieron María y Alberto un domingo 15 de mayo- que pide un teléfono para poder llamar.

Y es que a pesar de nuestros errores todos merecemos que vuelvan a creer en nosotros, ¿no? Porque como dice la canción “Bones“, de Hillsong, “Oh, oh, oh, oh Jesus alive in me”. No subestimes a nadie, Cristo vive en todos. Incluso en aquella persona a la que odias, a la que desprecias y a la que rechazas. ¡Incluso en ti!

¿Debes un beso a alguien? ¿Y un poco de Amor? Pues entrégate.

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