“Mejor dos euros”

Resulta que con la crisis la picaresca se desata y es indomable. Caminaba esta mañana entre las calles aún vacías de mi ciudad cuando me preguntó un joven. – “Hola, ¿puedes darme sesenta céntimos para un bocadillo?” – “Sí, claro”. Le dije. Busqué en mi cartera y le di lo solicitado. Cuál fue mi sorpresa…

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