Pablo Iglesias, Risto Mejide y la fidelización

Todos tenemos la necesidad de comunicar. Comunicamos desde antes de levantarnos de la cama. Cuentan que hay un alto porcentaje de personas que lo primero que hacen tras desperezarse es responder los mensajes de su Whatsapp o enviar algún texto a través de Twitter. Es la base de la enfermedad conocida como nomofobia.

Pablo Iglesias durante una entrevista en El Periódico

Pablo Iglesias durante una entrevista en El Periódico

¿Es fácil comunicar? Evidentemente no. El periodista Carlos Salas analiza en su blog cómo comunica el nuevo líder político Pablo Iglesias. Vocalizar bien, lanzar mensajes pegadizos, mantener la calma o aprovechar todos los medios son algunas de las claves para lograr comunicar bien.

A menudo las empresas suelen subestimar la comunicación y más aún si está se desarrolla a través de internet. Muchísimos directivos siguen creyendo que las redes sociales son un juego y que es mejor pagar a un becario que a un profesional para que sea el embajador de su marca en internet. Hoy la gente está en internet y muchas empresas creen que no es necesario comunicar bien esta plataforma. Se conforman con pagar altas cifras económicas en cuñas de radio, spots de televisión o publicidad a toda página en los agonizantes periódicos de papel. Quieren evitar a toda costa todo tipo de conversación con los usuarios.

No digo que Pablo Iglesias se dedique a intercambiar mensajes en las redes sociales. Sería tarea imposible que conversase con el casi medio millón de seguidores que tiene en Twitter. ¿Dónde está el éxito de Pablo Iglesias? Existen varios factores. Uno de ellos es que el líder del partido político “Podemos” ha estado haciendo campaña electoral durante más de un año en las televisiones. Muchos afirman que la ya decadente Intereconomía Televisión abrió la caja de los truenos. Quizá tengan razón. Si no recuerdo mal, Iglesias fue invitado varias veces a El Gato al Agua y ello subía la audiencia.

Desde sus primeras apariciones en las pantallas de los salones de millones de casas, Iglesias ha vendido sus propuestas cada sábado por la noche en el programa televisivo de debate de La Sexta. Lanzaba -y todavía lanza- sus mensajes, Twitter le aplaude y los ideológicamente contrarios le atizan. “Que hablen de mí aunque sea mal. Pero que hablen” podría ser su lema de cabecera. Es la misma estrategia que utilizó hace años el publicista Risto Mejide durante sus apariciones semanales como jurado en el programa musical Operación Triunfo.

Pablo Iglesias puede mentir una y cien veces. Da igual, ya se ha ganado a un electorado harto de lo de siempre. Iglesias es una marca y ha conseguido fidelizar a muchos “clientes”. Lo ha logrado porque quienes “compraban” a otros partidos ya se han cansado. El líder de podemos es un producto sustitutivo de lo que ya había. Hasta que surja otro y el personal se canse o se sienta defraudado. Mientras tanto, seguirá de televisión en televisión y en las páginas de la prensa haciendo publicidad de su marca. Y gratis.

3 comentarios en “Pablo Iglesias, Risto Mejide y la fidelización

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